El SUC nos recuerda cómo prevenir los ahogamientos durante esta Semana Santa

12/04/2022

 Prenv

Si presenciamos un ahogamiento, los médicos coordinadores insisten en la importancia de alertar cuanto antes al sistema de emergencias para garantizar que llega la ayuda

Empieza la Semana Santa y el Servicio de Urgencias Canario (SUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, aprovecha esta ocasión para recordar a la población una serie de medidas preventivas para disfrutar de estas vacaciones sin riesgos.

Antes de acudir a la playa debemos conocer la previsión meteorológica para descartar si existe una alerta por fenómenos costeros, lo que prohibiría el baño. Si no es el caso, cuando nos encontremos en la playa siempre hay que respetar las señalizaciones e indicaciones de los socorristas que nos informarán si las condiciones del mar son aptas o no para el baño.

Al bañarnos, es recomendable entrar en el agua poco a poco para evitar los cambios bruscos de temperatura y apartarse de las zonas de corriente.

Además, ante cualquier síntoma de malestar como sensación de fatiga, dolor de cabeza o pinchazos en la nuca, picores en el abdomen, brazos y piernas, escalofríos o tiritona persistente acompañado de enrojecimiento de la piel, sensación de vértigo, mareo o zumbidos en los oídos, visión borrosa y calambres musculares o dolores articulares, hay que salir inmediatamente del agua y pedir ayuda.
En el caso de que vayamos a la playa con niños hay que extremar las precauciones vigilándolos cuando estén en el agua o jugando cerca de ella, y si acudimos con personas mayores o que padezcan algún problema de salud, debemos acompañarlas siempre a la hora de darse el chapuzón.

Cómo actuar en caso de ahogamiento

Si presenciamos un ahogamiento, es importante alertar al servicio de socorrismo en playa o al sistema de emergencias a través del teléfono 1-1-2 para garantizar que la ayuda sanitaria llegue cuanto antes.

En el caso de que una persona se encuentre en apuros en el mar, el SUC advierte al que vaya a auxiliarlo que, además de ser un buen nadador, siempre debe acudir con algún objeto que flote (tubo de rescate, salvavidas, tabla de surf…) que sirva de ayuda para evitar una segunda víctima. Aun así, si el rescate no es seguro, es preferible que sea efectuado por los servicios profesionales y no poner en peligro la vida de más personas.

La forma de acercarse a la víctima cuando ésta se encuentra en el agua también es muy importante. Si la persona está consciente, hay que hacerlo por detrás para evitar que si entra en pánico se agarre al socorrista y terminen hundiéndose los dos. Hay que pasar los brazos por debajo de las axilas de la víctima, sujetándola firmemente y buscando la flotabilidad, y si se dispone de un flotador colocarlo entre nuestro pecho y su espalda. Es importante hablarle al oído para tranquilizarlo y que colabore.

Si por el contrario el afectado se encuentre en estado inconsciente, hay que sacarle la cara del agua lo antes posible. Una vez en tierra, hay que comprobar si el afectado respira y tiene pulso.

Cuando la persona está consciente, respira o tose, aunque sea con dificultad, hay que colocarla en la posición lateral de seguridad hasta que llegue la ayuda sanitaria.

En el caso de que no respire y no tenga pulso, significa que el afectado se encuentra en parada cardiorrespiratoria, y se debe comenzar a realizar masaje cardiaco hasta la llegada de los equipos de emergencias. Si la persona que asiste al afectado no sabe cómo realizar estas maniobras de reanimación, durante su llamada al 1-1-2 un médico coordinador del Servicio de Urgencias Canario le prestará teleasistencia indicándole los pasos a seguir.

 

 

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