¿Qué hacer en caso de Hemorragia externa?

La hemorragia es la salida de sangre por la rotura de algún vaso sanguíneo. 

Se pueden clasificar por su naturaleza (externa, interna o exteriorizada a través de orificios naturales) o por su procedencia (arterial -sangre roja que sale a presión “a borbotones”-; venosa -algo más oscura, sale de forma continua-; y capilar -sangre roja, sale “en sábana”-).

El principal factor que determina la gravedad de una hemorragia es la cantidad de sangre perdida.

En hemorragias externas presionar directamente sobre la herida con una gasa estéril o un paño limpio. Si éste se empapa, no levantarlo nunca, sino colocar más encima.

En el caso de hemorragias en extremidades, elevar el miembro afectado.

También se aconseja tumbar a la persona y colocarla en posición antishock (tumbar a la persona boca arriba, con la cabeza ladeada y elevarle las piernas 45º) para prevenir una lipotimia e incluso shock hipovolémico.

Trasladar urgentemente a un centro sanitario haciendo una valoración continua.

Aunque el torniquete es una maniobra encaminada a controlar una hemorragia grave, que no cede con unos adecuados primeros auxilios, es un técnica peligrosa con importantes complicaciones (gangrena, muerte) y que sólo debe realizarse en último extremo. El único caso donde estaría indicado realizar un torniquete es en una amputación donde la hemorragia sea incontrolable.

Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn